El jueves 4 de abril de 2019 tuvo lugar la tercera y última de las conferencias cuaresmales que la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma había programado.

Este ciclo, bajo el título de “La oración de los sabios”, ha corrido a cargo de la profesora Nuria Calduch-Benages, biblista, profesora en la Pontificia Universidad Gregoriana y en el Pontificio Instituto Bíblico, y miembro de la Pontificia Comisión Bíblica.

El tercer encuentro fue dedicado al libro de Sirácida, conocido como libro del Eclesiástico. Es el único libro veterotestamentario que lleva firma de su autor, Ben Sira, un sabio que impartía clases en Jerusalén, destinadas a jóvenes de familias acomodadas llamados a ocupar cargos relevantes en la sociedad de su momento. Mediante este compendio de enseñanzas, su objetivo era transmitir el patrimonio religioso de Israel, poniendo de manifiesto su amor a la Torá y su fe incondicional en el Dios de su pueblo.

La conferencia se ha centrado en cómo Ben Sira entendía la oración, en las recomendaciones que hizo al respecto, y en los diversos modelos que de ella propuso. En este libro se habla de oración en unas 20 ocasiones, en las que o bien da consejos prácticos de oración (habla “de” Dios) o bien ofrece ejemplos de la misma (habla “con” Dios).

En el capítulo 2 advierte que la prueba es la condición indispensable para servir al Señor, al tiempo que insiste en que, tal como la tradición enseña, Dios no abandona a quien durante la prueba se confía en Él.

Otra de sus enseñanzas se refiere a la relación entre pecado y alabanza, afirmando que ambas son incompatibles. Con todo, la oración aparece como medio para obtener el perdón de los pecados.

En su libro, Ben Sira se preocupa por indigentes y oprimidos, e intenta ayudarles con sus enseñanzas. Así, en el capítulo 21 asegura que Dios escucha la súplica del pobre, y que lo atiende con justicia y sin dilación: “La oración del pobre llega a los oídos de Dios, y le hará justicia inmediatamente” (21,5).

Otro punto interesante en sus escritos es la relación que establece entre oración y discernimiento. Partiendo de la constatación que la toma de decisiones forma parte de la vida y que es algo ineludible. Este punto es de gran importancia para su auditorio, formado por varones llamados a asumir cargos de responsabilidad. El sabio asegura que antes de adoptar una decisión hay que dejar hablar a la conciencia, valorar las diversas posibles soluciones, excluir aquellas no concordes, consultar a un buen consejero… Con todo, y por encima de todo eso, destaca la importancia de la oración como elemento necesario antes de tomar una decisión: “Pero, sobre todo, suplica al Altísimo, para que dirija tus pasos en la verdad” (37,15).

Ben Sira también ofrece ejemplos de la oración de quienes desarrollan algunas profesiones concretas: la plegaria del médico, del artesano, del herrero, del alfarero… La oración de todos ellos se centra en los asuntos de su trabajo. Estos, si bien “no son capaces de enseñar ni de juzgar”, son importantes porque “aseguran el funcionamiento del mundo y su preocupación está en las tareas de su oficio” (38,34).

El lado opuesto a estos artesanos es el escriba, a quien Ben Sira dedica numerosos pasajes. Los conocimientos del escriba son extensos, y se acrecientan con una vida de oración. Se dirige a Dios con unos adjetivos más elevados que los artesanos. Las cualidades del escriba son dones que hay que agradecer. Así, oración y sabiduría van siempre unidas.

La conferencia concluyó presentando algunos ejemplos de oración que aparecen en el libro de Ben Sira: oración de súplica, de alabanza, de perdón de pecados.

La profesora Calduch concluyó señalando que con las tres conferencias se ha propuesto profundizar en la oración, elemento de singular importancia en el camino cuaresmal, dejándose guiar por los Sabios, por sus consejos y, sobre todo, por sus oraciones. Su intervención finalizó con un dicho rabínico: “Las puertas de la oración nunca están cerradas”.

 

En la intervención de la profesora Calduch se han intercalado diversas interpretaciones de la Capilla musical de la Iglesia Nacional Española, dirigida por Fabjola Lekaj. Las piezas musicales escogidas son de los compositores Francisco Soto de Langa (1534-1619) y Sebastián Durón (1660-1716).

 

Es posible escuchar AQUÍ la interpretación de “O venturoso día”, de Francisco Soto de Langa, quien prestó sus servicios en la capilla musical de la Iglesia de Santiago y San Ildefonso de los Españoles, en Roma, y del que este año se conmemora el cuarto centenario de su fallecimiento.

 

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